Los maestros y el COVID

Con el paso del tiempo seguramente recordaremos a este 2020 como el año del Coronavirus; el año en que cambió la vida de todos, dentro y fuera de las escuelas. Nada volverá a ser igual que antes en este nuevo mundo de mascarillas y saludos de lejos. No es exagerado decir que casi todas las dimensiones de nuestra vida se transformaron. La escuela no fue la excepción, y decenas de miles de maestros fuimos empujados lejos de nuestro salones de clase y encaminados a las pantallas de nuestras computadoras en casa, todas y todos, maestros jóvenes y veteranos, seguimos el mismo camino.

Esta realidad exigió que muchos usáramos por primera vez recursos digitales por primera vez, como las herramientas para la realización de videollamadas y videoconferencias; los recursos para el intercambio de archivos, la grabación de Podcasts, la utilización de aulas virtuales, el uso intensivo de los servicios de mensajería instantánea, en el que WhatsApp es el rey… todo ello fue nuevo para miles de maestros y maestras.

Sobre esto pueden hacerse numerosas reflexiones. Una inicial es que la necesidad de alejarnos de las aulas es una posibilidad para hacer un alto y reflexionar con respecto a la gran riqueza que encierra un acto tan sencillo como salir de casa y encaminarnos a la escuela, saludar a los compañeros, interactuar con los chicos… actos que de tan cotidianos pierden el enorme valor que tienen para todos y todas, y que solo desde la lejanía de una vidriera como la que hoy nos contiene se pueden repensar, para situarlos en toda su magnitud. ¡Cómo se extraña el ritmo escolar! los ritmos, los olores, las bromas, las anécdotas. Todo lo que nos hace humanos proviene de nuestro carácter eminentemente gregario, que hoy se limita al intercambio digital.

Desde una perpectiva geek, este panorama es positivo, porque el salto hacia lo digital seguramente quedará en alguna medida luego de que pase la tormenta del COVID-19. No serán pocos los docentes que verán las amplias posibilidades de la tecnología en la escuela, y que habrán hecho suyas herramientas, procesos y recursos digitales. El saldo será positivo para la escuela, una vez que regresemos al salón de clases.

La pregunta interesante es esa: cuánto de este estado de cosas centrado en las interacciones digitales se mantendrá. Lo digital enriquece la experiencia escolarizada, y hay herramientas de bajo costo o gratuitas que pueden dejar su huella más allá de la sombra del COVID-19 en nuestra práctica docente. El tiempo nos permitirá tasar la magnitud de estos procesos.

* Foto de Fusion Medical Animation

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